“Estoy muy orgullosa de ser madre y agente policial porque he cumplido todas mis metas”

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Silvia Paiz de Maldonado, madre de tres hijos, quien ha laborado por más de tres décadas en la Policía Nacional Civil y que se desempeña en el cargo de Agente en la Subdirección General de Prevención del Delito, asignada en el departamento de Sololá, comentó que allí ha logrado cumplir muchas metas laborales, puesto que ha tenido la oportunidad de poder enseñar, transmitir conocimientos y valores en prevención del delito a miles de niños y adolescentes en escuelas, colegios e institutos.

¿Cuántos años lleva laborando en el Ministerio de Gobernación?

He laborado durante 32 años en la institución policial y mis inicios fueron en el departamento de Tránsito allá por el año 1985, como Oficinista I, en el área de Relaciones Públicas que era lo que ahora conocemos como Prevención del Delito.

¿Cómo ha logrado combinar su rol de madre con su trabajo?

Al principio me costó era mi primer empleo, recién graduada de maestra de primaria, con un poquito de temor, ingresé y tuve la suerte de llegar a Relaciones Públicas y en ese entonces tenía una niña de tres años y le dejaba sus alimentos donde mi madre, salíamos  corriendo, daba a mi esposo su desayuno, en la tarde regresábamos a ver a la niña y como toda madre hacer los quehaceres de la casa.

Luego nació otro niño a quien dejaba con una persona a la cual tenía que pagarle.

Posteriormente nace un tercer hijo, el que llegó a darnos gran felicidad pero con ello más trabajo el cual lo realizaba con mucho amor y dedicación, tanto en el hogar como en el ambiente laboral.

¿Cuáles son los principales desafíos que representa trabajar en el área de seguridad?

Dentro de los desafíos podría decirse que son el dejar a la familia un tanto abandonada o descuidada, a expensas de quien puede hacer el favor de verlos cuando estaban enfermos o darles un vaso de agua.

¿Cuál anécdota podría compartir durante los años de trabajo en la Institución?

Lamentablemente mi segundo hijo falleció en un accidente, lo cual me dejó muy marcada a tal extremo de que yo aún estaba en la Policía Nacional y decidí ingresar a la Academia de la PNC para tratar la manera de superar un poquito el dolor y recuerdo muy bien que preferí tomar la decisión de irme de la Capital y pues me trasladaron a Nahualá en Sololá.

Allí empecé el trabajo operativo como todos mis compañeros, hacía mis turnos de ocho a ocho con mi armamento reglamentario, a bordo de una unidad como comandante o refuerzo cubriendo mis puestos asignados y poco a poco fui retomando mi vida pero sin dejar por un lado mi gran amor por mi querido hijo.

¿Qué piensa su familia de su trabajo?

Bueno siempre ha existido el apoyo total de mi esposo y mis hijos pero últimamente me dicen que por qué no me retiro, pero yo les digo que es una situación personal, porque siento que este sagrado uniforme nos da la oportunidad a nosotras de demostrarle a la comunidad todo lo que podemos hacer.

¿Qué mensaje le daría a las madres del Mingob y sus dependencias por su día que está próximo a celebrar?

Les mando un abrazo fraternal y aprovecho para decirles que sigan adelante por el bien de sus hijos, por el bien propio, porque si nosotros como madres hacemos un buen trabajo nuestros hijos van a tener una buena sociedad, un lugar seguro lleno de paz y tranquilidad”.

Entrevista: Carlos Hernández
Fotografía: Doriam Morales

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