Reclusas contribuyen a la economía familiar con elaboración de jarrones

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Karina Romero brinda la capacitación a las demás reclusas.

“El trabajo hace menos largos los días en prisión y el tiempo se pasa volando”, expresó  la privada de libertad Karina Romero, recluida desde hace varios años en el Centro de Orientación Femenina (COF), y quien brinda capacitación a unas 40 compañeras en la elaboración de jarrones y alcancías de materiales de desecho.

“Este conocimiento lo adquirí cuando estuve presa en Nicaragua por tráfico de drogas, luego me extraditaron y me dieron trece años y medio, pero por buena conducta y por colaborar aquí en la prisión ya me restan 365 días con 18 horas exactas para salir y estar a tiempo completo con mi pequeño hijo de cinco años” explicó.

Las reclusas dibujan a mano alzada, los diseños para los jarrones.

Agregó que para que el producto esté completamente terminado son necesarios un mínimo de quince días, porque durante el proceso es vital que las piezas tengan suficiente luz solar para que solidifique la goma con el papel y posteriormente la capa de cáscaras de huevo o cualquier otro producto como café, azúcar, arroz u otros.

Se aprovecha el material de desecho para la elaboración de los jarrones.

Los días que se trabajan las manualidades son los lunes y martes de 8 a 12 del mediodía y de una a cuatro de la tarde y los materiales son proporcionados por los familiares, quienes además venden los productos en precios que van desde 100 hasta 250 quetzales dependiendo del tamaño de los mismos.

“Esto permite que las internas logren con la venta de sus productos agenciarse de algunos ingresos, para comprar lo necesario para sus hijos y además logramos que el tiempo transcurra de manera más rápida”.

Nota: Carlos Hernández
Fotografía: Doriam Morales

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