Santa María Visitación un lugar donde la violencia homicida quedó diez años atrás #RutaPais2032

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Santa María Visitación, ubicado en Sololá, es un municipio rodeado de bellos paisajes, que a pesar de haber sufrido el conflicto armado interno, actualmente se caracteriza por la tranquilidad en la que viven sus habitantes, quienes se sienten satisfechos de haber dejado atrás la violencia homicida, ya que desde hace diez años no se registra ninguna muerte violenta.

En este lugar de 3 mil 500 habitantes aproximadamente, todos se conocen, trabajan en conjunto con sus autoridades, mantienen una comunicación estrecha con la Policía Nacional Civil y respetan la labor de los siete agentes, con los que cuenta el municipio, contribuyendo esto a los buenos resultados de la seguridad en el área.

El subinspector Edgar Cholotío, explicó que Santa María Visitación se caracteriza por ser un municipio educado, donde a diferencia de los lugares más conflictivos de Guatemala, los pobladores no solo reconocen la labor policial y mantienen un trato cordial con los agentes, sino que se involucran y apoyan en el trabajo preventivo de la Policía Nacional Civil (PNC).

“La labor en prevención del delito, ayuda a mantener la tranquilidad en el municipio, inició en el 2006 y se mantendrá de manera indefinida, ya que la continuidad de las acciones es la clave para que los resultados se prolonguen. Entre los programas que mantenemos en el área están: Policía tu Amigo, Resistencia contra el Abuso de Drogas y la Violencia, Educación Contra las Pandillas (GREAT), entre otros, que han sido bien aceptados”, indicó.

 

La cordialidad y el trabajo al que se refiere Cholotío, se ve reflejado en el recibimiento que le dan los niños a los policías, a quienes saludan por su nombre al momento en que estos ingresan a la escuela, para impartir las charlas o cuando se los encuentran al caminar por las calles. Imitando así los valores y prácticas de sus padres, quienes hacen los mismo al momento de dirigirse a sus autoridades.

Un trabajo paulatino

No obstante esta comunicación entre la PNC y los pobladores, no siempre fue así, Lucía Chavajay, lidereza comunitaria, recuerda que recuperar la confianza en la entidad policial, se trató de un proceso paulatino y de mucho compromiso y buenas prácticas de los agentes, debido a la historia de represión que sufrió Santa María Visitación durante el conflicto armado interno.

“Actualmente se nos ha quitado este temor que nos había quedado por las masacres de los años ochenta, poco a poco fuimos adquiriendo confianza en la policía, por las acciones que hemos visto, consideramos que ahora si tienen la buena voluntad, aquí los policías tienen buena comunicación con las familias, ayudan a los ancianos y están siempre que se necesita, tal y como debe de ser”, comentó Chavajay.

La concejal cuarto, Ana Dionisio, explicó que la educación y la organización comunitaria también han sido bases para la seguridad del lugar, ya que en Santa María Visitación todos saben leer y escribir, los niños y los adolescentes estudian y todos los adultos tienen una profesión. Existen cinco COCODES, Consejos Comunitarios de Desarrollo, una Cofradía para mantener la cultura y no perder su identidad, una Alcaldía Auxiliar y la Comisión de Prevención del Delito COMUPRE.

“Nuestros antepasados optaron por una buena educación, que vino a ser un pilar fundamental para cultivar la cultura de paz, el respeto y la armonía entre todos nosotros, basándose en la cosmovisión maya que es el amor a la naturaleza y el amor al prójimo, aquí cultivamos una vida digna, educamos con amor y estamos consientes de nuestros derechos y obligaciones y por eso no tenemos violencia”.

 

Santa María Visitación diez años atrás

El último homicidio en Santa María Visitación se registró en 2008, luego de una riña entre alcohólicos, lo cual causó un impacto tan grande porque el cadáver quedó cerca del establecimiento educativo, al punto que vino a fortalecer la organización y comunicación entre vecinos, autoridades y policías, quienes se sintieron agobiados por este hecho, según contó Catalino Teleguario, presidente de la COMUPRE.

“Diez años atrás habían problemas, el ambiente no era muy tranquilo como ahora, recuerdo que venían personas de la capital y de otros municipios a organizar grupos delictivos, no se podían dejar las puertas abiertas como ahora porque se entraban a robar, se robaban la ropa, las gallinas, habían muchos hurtos y asaltos y el detonante para ponerle un alto a todo esto fue ese homicidio”, declaró.

 

Teleguario, dio a conocer que la Comisión de Prevención que preside, además de los policías, está integrada por hombres y mujeres quienes se turnan para apoyar en los patrulles nocturnos de la PNC, conscientes de los límites en su actuar, ya que al momento de registrarse una falta o delito no intervienen con el uso de la fuerza, sino le ceden el lugar a los agentes para que cumplan sus funciones.

La integración familiar

Herbert  Pérez, presidente del COCODE, indicó que el respeto y amor al prójimo en los que se basa la educación en Santa María Visitación, ha sido un trabajo de muchas décadas atrás, que contó con la influencia de la iglesia católica y con las prácticas pedagógicas modernas de la escuela lasallista, que aún se mantienen y que contribuyeron a involucrar a los padres en la educación de sus hijos, como se hace actualmente.

“Desde la familia comienzan los valores y si queremos menos delincuentes en el futuro tenemos que educar bien a nuestros hijos e hijas desde el momento de la concepción” resaltó.

En este municipio la familia es tan importante que cuando se da el caso de las migraciones, esto solo dura un periodo corto, ya que los padres regresan al municipio para ver crecer a sus hijos y no dejarles la responsabilidad de crianza por completo a las madres, este fue el caso de Ricardo Chavaloc, quien se fue a Estados Unidos, pero cuando su primer hijo cumplió un año de vida decidió regresar.

“Es esencial que uno como padre esté a la par de los hijos como una guía, para que ellos vean que cuentan con nosotros, que no están solos. Yo me dedico a la carpintería y aparte de la educación le estoy enseñando este oficio a mi hijo, porque quiero darle al país un ciudadano de bien, no un delincuente”.

Emma Chavajay, quien tiene 20 años y actualmente estudia Administración de Empresas, atesora mucho sus recuerdos del final de su niñez y adolescencia, que estuvieron marcados por el amor de su familia y la tranquilidad del lugar, sin tener que preocuparse por la presencia de pandillas o grupos violentos.

Situación que influyó en sus metas, ya que entre ellas, además de seguir con sus estudios universitarios, está continuar fomentando los valores y el respeto no solo en su lugar de origen, sino en los municipios colindantes, para que esta cultura sea replicada, por una Guatemala mejor.

Nota: Génesis Agustín
Fotografía: Roberto López                                                                                      Video: Equipo de Producción Audiovisual