Cada producto terminado otorgó aprendizaje, formó disciplina y generó nuevas oportunidades
Los proyectos laborales dentro de los centros carcelarios de Guatemala son elementos clave para lograr la rehabilitación y la reinserción de los privados de libertad. Estas actividades formativas y productivas les permiten aprender un oficio, desarrollar buenos hábitos, ocupar su tiempo en tareas con propuestas positivas, apoyar a la economía familiar, prepararse para integrarse a la sociedad y optar por un trabajo al retomar su libertad.
Actualmente se trabaja en el reordenamiento y restructuración de diversos programas de reinserción para reforzar los controles en las distintas actividades laborales que se desarrollan en los centros penitenciarios. También se avanza en la elaboración de un nuevo protocolo interno de gestión de proyectos para la Subdirección de Rehabilitación Social de la Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP).

Impulso ministerial
“Si una persona aprende un oficio, recibe educación, forma disciplina y vuelve a sentirse parte de algo, las posibilidades de reincidir disminuyen y las posibilidades de reconstruir una vida aumentan”, expresó el ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda al respecto de estos proyectos multidisciplinarios.
Destacó que la reinserción social no significa olvidar el daño causado, sino creer que el ser humano puede rehabilitarse y volver a empezar. “Un país se fortalece cuando logra transformar, evitar que alguien vuelva a caer y devolver la esperanza donde antes había resignación”, afirmó el funcionario.

Eunice Girón, subdirectora de Rehabilitación Social, señaló que estandarizar las actividades laborales de cada centro penitenciario permitirá brindarle un respaldo al trabajo realizado por los reclusos. “Sabemos que este proceso no solo genera un beneficio para ellos, sino también para sus familias, quienes comercializan los productos”, añadió.
Ocupación productiva
Los talleres textiles que funcionan en la Granja Modelo de Rehabilitación Cantel, en Quetzaltenango, han tenido un impacto positivo en la rehabilitación de las personas privadas de libertad que guardan prisión en el centro. Además, han generado un beneficio directo tanto para sus familias como para la sociedad guatemalteca.
Estos espacios cuentan con varios telares de pie o telares mecánicos manuales, los cuales son operados por los internos para la fabricación de telas de gran longitud. El producto final incluye indumentaria tradicional guatemalteca, perrajes y mantas. Previo a este proceso, se aplican distintas técnicas artesanales para la fabricación y el embobinado del hilo, así como para su preparación y abastecimiento en los telares.

De lunes a viernes, las jornadas laborales comienzan a las 7 horas y concluyen a las 17 horas. Los fines de semana, algunos internos optan por trabajar para finalizar pedidos pendientes o iniciar nuevos encargos solicitados por sus familiares, quienes juegan un papel fundamental en comercialización de estos productos en el departamento y otros lugares del país.

Experiencia y testimoniales
Alejandro Chocoj, quien labora en estos talleres, manifestó que al principio se le dificultó cada procedimiento. Sin embargo, con la práctica constante y el deseo de aprender adquirió conocimientos fundamentales para la manipulación de las materias primas, los aparatos, los procesos de cortes y la elaboración de los textiles. “Lo primero que aprendí fue a hacer conos con hilo, después el proceso de teñir el material, y luego cómo hacer las figuras de madeja en madeja”, expresó.
Chocoj reconoció el apoyo de su familia, que se encarga de la compra de los materiales, la venta de las telas y el esfuerzo necesario para cumplir con todo el proceso. “Es muy importante para nosotros el apoyo que nuestras familias nos han brindado desde el principio hasta donde estamos”, aseguró.

Por su parte, Roberto Tomayacs, quien también integra este programa laboral afirma que “el trabajo que realizamos es una experiencia grandísima porque antes no sabía cómo ejercerlo, pero bendito Dios, ahora estoy trabajando para ayudar y sostener a mi familia. He aprendido a elaborar diferentes cosas en este centro, pero mi mayor orgullo fue aprender a tejer cortes y elaborar trajes”, indicó.
En su intervención, hizo hincapié sobre el apoyo de su esposa, quien se encarga de recoger los productos en el centro penitenciario y comercializarlos en distintos puntos de venta. Enfatizó también en la importancia que los internos aprovechen estas oportunidades para aprender un oficio y desempeñar un trabajo a lo interno del recinto.





Apoyo institucional
La comercialización de los textiles se realiza mediante la coordinación interinstitucional para el desarrollo de bazares, expoventas y otras actividades orientadas a promover los productos elaborados por las personas privadas de libertad a la población guatemalteca.
Además de vestimenta, la producción incluye hamacas, bolsas tejidas, llaveros, centros de mesa, artículos varios para el hogar, pulseras y pinturas en óleo, entre otros. Con estos programas se garantizan procesos integrales de recuperación, formación y reintegración social en el Sistema Penitenciario (SP).
CS Mingob
